Dicen que tenemos algo de locos. Después de todo, la “normalidad” es un criterio muy subjetivo. Sólo los psiquiatras pueden identificar si nuestra conducta es considerada patológica o no. Son ellos, además, quienes dictaminan si somos capaces de vivir en sociedad. A propósito de este argumento debatible, Atrapado sin salida (One flew over the cuckoo´s nest), un clásico cinematográfico de 1975, nos plantea una reflexión pertinente sobre algunas conductas humanas, consideradas como normales.
El protagonista es un pícaro que ha cometido varios delitos pero simula estar loco, porque considera que es más fácil escaparse de un manicomio que desde la cárcel. Su habilidad es sorprendente: logra huir varias veces, organiza toda clase de juegos con sus compañeros y desestabiliza el orden del centro. Sin embargo, el personaje, interpretado magistralmente por Jack Nicholson, queda atrapado en una red de conflictos que el director de la película, Milo? Forman, sabe conducir muy bien, pues logra mantener a los espectadores en suspenso antes de llevar cada acción a un desenlace aparentemente incomprensible.
La película, merecedora de cinco premios Oscar, propone un argumento cinematográfico complejo y debatible sobre las crueles prácticas aplicadas en centros de reclusión mental, sobre la amistad, la generosidad y el sacrificio. Presenta una gama de pacientes diversos que están, lo necesiten o no, bajo un mismo tratamiento médico. Cada personaje, además, desempeña un papel con síntomas reconocibles de varias patologías psiquiátricas.
Sin embargo, se destacan tres personajes; dos de ellos, pacientes: el indio y el joven, cuyos problemas despiertan la compasión del pícaro. El tercero es el de la enfermera, quien se adueña de la vida de todos, incluso de McMurphy (Jack Nicholson), su más astuto oponente. La crueldad de ella no tiene límites, pero su obstinación hace que él posponga sus planes escapistas para dedicarse a redimir a los demás. La transformación que sufre el personaje principal constituye el clímax de la película.
El deseo inicial del protagonista da un giro de 180 grados para cambiar, poco a poco, la meta que lo hará sentir satisfecho. Es una fuga Sui Géneris: el hombre con oportunidad de escapatoria queda atrapado; los demás, presos en los vericuetos de sus mentes, se liberan para siempre. Atrapado sin salida nos enseña que las empresas más fáciles de esta vida están representadas por nuestras habilidades y talentos.
No obstante, las tareas más difíciles de alcanzar son las que resuelven nuestra necesidad de trascender la experiencia material cotidiana. Los sueños de libertad sólo dependen de nuestra voluntad y claridad de propósitos para hacerlos realidad. Una vida útil consiste en buscar dentro de nosotros mismos lo bueno que tenemos para entregárselo a los demás. Esa es la verdadera libertad.
Reviva la experiencia del impreso online
| < Prev | Próximo > |
|---|










