
Últimamente he visto con especial ternura a las personas que llaman de la “tercera edad”. Nunca pensé que me vería entre ellas hasta que, sentada en una entidad bancaria esperando mi turno por vez primera, observé que nadie me reclamaba. Me sentía extraña en medio de tantos “viejitos”, hasta que un amigo me dijo: “no se sienta...

María Larotta










