
Manejando por la Cota Mil hace muchos años, hice un comentario que bien podría repetir hoy mil veces: ¡Que bella es Caracas! En esa oportunidad, mi compañero de trabajo me respondió: sería más linda si no hubiera tanta miseria. A pesar de todo, le dije, es la ciudad más bella del mundo. Y es que, casualmente, quien me hizo ese...

María Larotta















