Este cantautor venezolano se encuentra promocionando “Corazón abierto”, sencillo que forma parte del disco que lleva el mismo nombre y cuyo lanzamiento oficial se realizará en el mes de octubre. En paralelo, ya se encuentra rotando en el canal HTV, el video clip que grabó en locaciones caraqueñas, junto a la ex miss Venezuela, Ly Jonaitis. Su faceta como productor musical lo ha llevado a crear una compañía que se dedica a apoyar noveles talentos, interesados en comenzar una carrera musical. Muñoz se declara un artista convencido de que el talento representa sólo 20% de lo necesario para el éxito
Por Yesmín Sánchez
Hizo una locura
Hace un tiempo, tendría como 17 años, estando en Margarita con un grupo de amigos, veníamos de rumbear, nos fuimos a comer unas arepas y se nos ocurrió la típica travesura de chamo de agarrar un cono de señalización del estacionamiento del hotel en donde nos estábamos quedando. Resulta que los vigilantes del edificio llamaron a la policía, nos retuvieron un rato y si no es por mi papá que es abogado y salió a defendernos, el susto hubiese sido peor. Puedo asegurar que las arepas nos cayeron mal, gracias al terrible momento que pasamos.
Se enamoró
Actualmente. Soy fiel creyente del amor. Pero el amor a mi manera. Es decir, me considero romántico a mi manera. Me he enamorado cuatro veces, pero ésta vez creo que es un amor más evolucionado y madurado. Soy de los que creen que se debe regar la matica de amor para que prospere. Recientemente mi novia se fue a estudiar inglés al exterior por seis meses y fuimos bien claros, había que regar la matica. Acaba de regresar y creo que superamos esta prueba. El amor lo puede todo. Cuando digo que soy romántico a mi manera es porque me cuesta ser detallista. Es decir, no suelo celebrar los meses, sino los años de aniversario. Eso sí, cuando lo celebro es a lo grande. Creo que soy más de detalles contundentes.
Pagó una multa
En 2002, en Estados Unidos, iba manejando a dos minutos de llegar a mi casa, me encontré con un operativo de la policía que estaba deteniendo a todos los vehículos. Luego me enteré que allá la policía gana comisiones por la cantidad de multas que colocan. En mi caso, iba a una milla de velocidad superior a la permitida. Me multaron por tres infracciones: exceso de velocidad, no contar con licencia de conducir americana y no tener el seguro del carro a la mano (lo tenía, pero con los nervios no lo conseguí a tiempo en la guantera). Luego de eso, más nunca, ni aquí, ni en ningún otro país me han multado. Soy un buen ciudadano.
Lloró en el cine
En general no soy de llorar en las películas, pero con la última que me pasó fue con Posdata Te amo. Eso a pesar de que el grupo de amigos con el que fui me estaban retando a que no llorara, pero que va… al final solté unas lágrimas.
Rezó
No era una persona muy espiritual, pero desde que estoy con mi novia (que es muy católica) me he acercado un poco más a Dios a través del rezo. La última vez que recé fue recientemente, cuando mi mamá se enfermó. Le pedí a Dios y a la Divina Pastora. La devoción por la virgen comenzó a partir de una vez que le canté en la procesión que le hacen todos los años. Había una energía demasiado increíble y una chica de Lara, que sufría de una enfermedad prácticamente terminal, me regaló una imagen de la virgen con mucho cariño. La chica se curó, lo que creo que fue un milagro, y sembró en mí esa cercanía espiritual.
Leyó un libro
Más que las novelas o lecturas históricas, me gustan los libros que me dan herramientas para tus relaciones a todo nivel. Ahora estoy leyendo un libro que se llama Mujeres malqueridas, de una psicoanalista llamada Mariela Michelena. Resulta que lo vi en la oficina de mi productor y lo comencé a leer para pasar el tiempo. La lectura me atrapó porque explica cómo funcionan los patrones que llevan a las mujeres a enamorarse de los hombres equivocados. Creo que es una lectura que le sirve a las mujeres para identificar esos patrones que pueden estar guiando su comportamiento y a los hombres para detectar cuando pueden estar comportándose como alguno de los personajes que refleja el libro.
Compró un CD
El más reciente fue el de Luis Fonsi, compré dos (uno para mí y otro para mi novia). Quería escuchar su último disco porque iba a cantar con él. En mi Ipod puede haber de todo: música llanera, clásica, pop, rock, changa. No mucho reggaetón pero sí lo suficiente para armar una rumbita.
Tuvo ganas de huir
Cuando estaba en quinto año de bachillerato y me debatía entre el deseo de mis padres de que estudiara una carrera universitaria y mi interés en la música como algo profesional. Sentí impotencia y depresión por lo difícil que me resultaba empezar a cantar y sacar un disco. En esa época tenía clases de canto particulares y fue allí donde me descubrieron. Mis papás vieron que mi música le gustaba a la gente y comenzaron a apoyarme.
Quiso ser otra persona
Nunca he querido ser otra persona. Ahora, si no hubiese sido cantante, seguramente hubiese sido un nerd de la tecnología. Algo así como Bill Gates. Por eso estudié hasta quinto semestre de ingeniería de sistemas. Si volviera a nacer y tuviera la voz, lo volvería a hacer. Me encanta cantar y que la gente pueda volar con mi música y transportarse.
Tuvo miedo
Hace dos semanas tuve una experiencia un poco extraña. Era de madrugada y había llovido. Estaba despierto frente a la computadora, cuando de repente toda la casa se iluminó y hubo un sonido parecido, inicialmente, a un trueno, pero que luego se volvía constante. El sonido duró como 30 segundos y podría asegurar que no era un trueno. Creo que es la primera vez que he sentido, no miedo, sino pánico.
Lloró de alegría
Más que de alegría, lloré como de melancolía o de futura tristeza y fue unos días antes de que a mi mamá le diera un infarto. La abracé y me dieron ganas de llorar y una taquicardia terrible.
Se quedó sin dinero
Hace como diez años, estaba en plan de reconciliación con mi novia de ese momento. Era una de esas relaciones en las que te obsesionas con la persona. En fin, fuimos a cenar, pedimos la comida y me di cuenta que no tenía efectivo, sino solamente una tarjeta de débito y cuando la fui a pasar, no tenía fondos. Con lo último de saldo que me quedaba en el celular, llamé a un amigo, de esos que no te dejan morir nunca. Él vive en Galipán y a esa hora de la noche bajó a ayudarme a pagar la cuenta. Como te podrás imaginar, no volví con la chama (risas).
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