Además del sentimiento de amor innato que se manifiesta desde la concepción, establecer lazos emocionales entre una madre y un hijo depende de la convivencia y las buenas relaciones, es poner en práctica valores y principios bajo un mismo techo, donde el niño disfrute del verdadero sentido de la vida
Por Yarlis GonzálezLas madres son responsables de cuidar a sus hijos y velar porque tengan un presente seguro y un futuro prometedor, puesto que sus hijos serán íntegros en la medida en que ellas le dediquen tiempo y amor.
Toma datos:
El amor es el alimento principal del ser humano, por ende el más puro y necesario entre una madre y su hijo. Es primordial manifestarse este sentimiento el uno por el otro. Un sentimiento que no se expresa es como si no existiese.
Una madre comprometida procura dar seguridad a su hijo desde que está en el vientre. Ello influye para que sea un hombre o una mujer de éxito.
La comunicación entre las personas es la clave para estrechar vínculos, como madre, busque ganarse la confianza de su hijo sin ser sobreprotectora ni represora.
El hijo, por su parte, debe cuidar no perder la confianza de su madre, compartiendo con ella sus emociones y preocupaciones.
Una madre orienta, no grita. Educa con amor y crea en su hijo responsabilidades.
Un hijo muestra madurez cuando se hace responsable de sus actos.
Hablar de temas en común, compartir actividades; una película, un libro o un paseo, afianza la relación entre madre e hijo.
Dios debe ser el invitado principal al hogar. A través de la relación espiritual se logra una mayor conexión con el prójimo. La madre es capaz de entender a su hijo, y el hijo a su vez podrá comprender a su madre.
El uso excesivo de los videojuegos y de la tecnología en casa es nocivo para la buena relación familiar, desvincula a sus miembros, porque disminuye el tiempo útil de compartir y afianzar vínculos.
Compartir juntos los alimentos a la mesa estrecha las relaciones familiares y otorga un tiempo cálido para comunicarse. Procure establecer horarios comunes para las comidas.
Los modales son fundamentales en la crianza de un niño, demuéstrele con su ejemplo y refuércelos con razones sencillas. No se puede exigir nada que no se enseñe.
Una madre puede vincularse afectivamente con su hijo, prestándole interés genuino y cuidado a sus asuntos. Pueden parecer triviales a los ojos de un adulto, pero para el niño son importantes y requieren de sincera atención.
Una madre debe eliminar la palabra “castigo” de su vocabulario. Un niño aprende con orientación. Muéstrele que los actos traen consecuencias, condúzcalo a hacer una acción correctiva de su falta. Los castigos generan rechazo y rebeldía.
Las tareas de los hijos son una excelente excusa para mostrar interés en su bienestar. Involúcrese como madre, procure enseñarle y guiarlo en sus estudios.
Un hijo siente apoyo en su madre cuando ve en ella buenos sentimientos. No descargue sus tensiones en la relación con su hijo, aún cuando considere que él es la fuente de sus preocupaciones.
Premie a su hijo reconociendo sus logros y animándolo en sus caídas. Invítelo a superar obstáculos mostrando que tiene en su madre a la mejor aliada.
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