Ubicada a 100 kilómetros al este de Montevideo, Uruguay, esta ciudad se erige sobre los cimientos asentados por Francisco Piria cuando en noviembre de 1890 oficializó la compra de unos campos al sur del llamado Cerro Pan de Azúcar, con el propósito claro de construir una ciudad para el turismo
Por Carina Errico - Fotos: www.aguaclara.com.uyA fines del siglo XIX este visionario uruguayo denominó sus tierras “Balneario del Porvenir”. Con una formación jesuita, buscaba un lugar donde aplicar su aprendizaje cuando descubrió un rincón donde la costa, que se extiende por más de 20 kilómetros, era abrazada por los cerros y contenía el potencial bio-energético en su estado más puro.
Un solo hombre
El balneario de Piriápolis fue fundado en el año 1893. Fue el emprendimiento más grande realizado en ese país por un solo hombre, Piria, quien compró grandes extensiones de tierras a los herederos de su antiguo propietario. Dentro de los límites de su propiedad contaba con tres cerros: el Pan de Azúcar, el del Inglés y el del Toro, mientras que una playa de aguas claras y profundas lo limitaba por el sur.
Trilogía de Fuentes
La trilogía de fuentes es uno de los atractivos de la ciudad. La Fuente o Gruta de los Patos, ubicada en el ascenso al Cerro San Antonio, es la antesala de camino a la piedra fundamental de Piriápolis, donde se yergue la Virgen Stella Maris Capo Laboro, obra de un artista milanés originalmente de terracota y hoy de hierro fundido.
La Fuente de Venus, cuya entrada mira al sudeste, es otro de los monumentos que componen esta trilogía. Se destaca por ser una réplica del Templo Griego que existió en Villa Parravicini (Italia). Un extenso parque y juegos para niños sirven de entorno a la fuente.
La última obra que compone esta tríada, se encuentra enclavada en el Cerro del Toro. La fuente homónima constituye un lugar de descanso para el turista previo al ascenso al cerro. El toro fue expresamente importado por Piria de París y dice la tradición oral que allí se juntan los cuatro elementos: agua (que brota de la roca), tierra (toro), fuego (león) y aire (águila).
Una particularidad de estas fuentes es que el agua que emana de ellas no brota del suelo sino de la piedra misma.
Trilogía de Cerros de la Buena Vista
Otro de los encantos de esta ciudad se encuentra en la diversidad de cerros que la circundan. Uno de ellos es el Cerro San Antonio, en cuya cumbre se destaca el templo que lleva su mismo nombre, desde donde se aprecia la vista panorámica completa de la geografía del balneario.
Otro es el Cerro Pan de Azúcar, en cuya cima se encuentra la Cruz concebida por el “Poeta de la Patria”, Juan Zorrilla de San Martín. Con 35 metros de altura, ofrece también una vista completa de la zona. La reserva de fauna autóctona, en la base del cerro, permite al visitante apreciar más de 50 especies. Se destaca el rebaño de venados en condición de semi-cautiverio más importante de Uruguay.
Por último tenemos el Cerro del Toro, desde cuya cumbre se puede apreciar una de las mejores vistas del balneario. Esta cima fue, según algunos historiadores, cementerio de indios charrúas, y algunos geólogos sostienen que constituye el cráter de un volcán extinguido.
La ciudad de los símbolos
El inicio de cada persona, el inicio de cada día, el inicio de Piriápolis, solo podría ubicarse en un lugar: la madre Stella Maris, una virgen sin velo que mira hacia el oeste donde muere el sol cada día, con su mano derecha extendida nos muestra a su hijo si nos ubicamos a sus espaldas.
La fuente de Venus es otro lugar emblemático. Se ingresa mirando al sudeste entre el ying y el yang, según cuenta la tradición. El agua pasa por un espiral de cobre que la purifica en su salida hacia los cántaros, y el aire se mezcla con las burbujas de agua limpia.
La vereda de la Colonia, en la ladera oeste de la Colonia de Vacaciones, es otro sitio repleto de simbología. La cruz de los templarios, la flor de lis y el rosetón, todos ellos de tres colores: blanco (albedo), negro (nigredo), rojo (rubedo), reproducen fielmente los distintos símbolos templarios.
En 1700 el Rey de Francia prohíbe la imprenta a los alquimistas, y es así que comienzan a dejar sus símbolos en pinturas, esculturas y edificios. Se cuenta que, si bien esta simbología se encuentra dispersa en distintas partes del mundo, la ciudad de Piriápolis es la única que fue concebida desde el inicio con dicha filosofía.
Tierra y mar
Piriápolis es tierra y mar. Tierra desde donde se extraen las verduras y las especias que condimentan la paella, su plato más típico. Piriápolis cuenta con 25 kilómetros de costa recortada con excelentes pesqueros que aportan a este plato mariscos seleccionados con una pesca artesanal.
La paella es el plato que representa lo local, lo histórico-cultural, las costumbres y tradiciones de la ciudad de Piriápolis.
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