Por Daniel Centeno M.
Para la Mansfield no había imposibles. Ningún precipicio le pareció lo bastante alto. Los retos estaban allí para asumirlos. Por nada del mundo pensó que viniendo de donde venía no tendría oportunidad de sobresalir. Siempre supo (o intuyó) que el suyo era un personaje en expansión.
Sólo basta con rastrear sus orígenes para corroborar cada uno de estos puntos. En principio, Katherine Mansfield no se llamaba así. Su nombre era menos ella, más...















