Enseñar a los niños a apreciar los regalos que reciben en esta temporada es un aprendizaje útil de por vida. Estas son algunas sugerencias para inspirar gratitud
Por Magaly RodríguezExplíqueles el valor de las palabras básicas de agradecimiento. Es importante que el niño aprenda desde muy temprana edad a dar las gracias, bien por los detalles que reciba, por los favores que otros le hagan y como parte de sus buenos modales. Además de invitarlo a verbalizar las gracias cuando corresponde, una buena manera de educarlos es a través del ejemplo. Cuando los padres agradecen, los niños observan y toman nota mental de cuándo hacerlo. Cada vez que lo hagan, reconózcalos con naturalidad y afecto para reforzarles que están haciéndolo bien.
No los colme todo el tiempo de regalos. Obsequiar a los pequeños continuamente puede hacer que en algunos casos pierdan el sentido de lo especial que es recibir un presente. Tampoco es bueno pedirles que cumplan con ciertas labores a cambio de juguetes u otras recompensas materiales, pues acostumbrarlos de este modo a recibir premios puede habituarlos a la idea de que esa es la norma y no la excepción. En fechas importantes, como en cumpleaños o navidad, además de uno o dos grandes regalos, ofrézcale también obsequios de menor valor monetario, pero de alto valor simbólico para ellos. Así aprenderán que no siempre los detalles más gratos son los más costosos. Hágale saber que los detalles amables, los buenos modales y los favores espontáneos, aunque intangibles, también cuentan.
Demuestre su entusiasmo. Cuando reciba un regalo, no oculte sus emociones positivas delante del niño. Esto le hará ver que los obsequios no son sólo simples ofrendas materiales, sino que están asociados a brindar una emoción placentera que no necesariamente está ligada al valor económico del objeto. Cada vez que reciba un dibujo, una flor o una golosina compartida por el pequeño, sea efusivo al darle las gracias y explíquele cuál fue el detalle que más le gustó. De esta manera, se sentirá más motivado a repetir el gesto y apreciará ser él quien lo reciba en el futuro.
Pídales ayuda. Cuando compre regalos para familiares y amigos, haga que los niños lo acompañen y pídales su opinión. Explíqueles que cuando se adquiere un regalo para otro, corresponde tomar en cuenta los gustos de esa persona y no sólo los propios. Ponga esmero en la elección y presentación de los obsequios y tome en cuenta las sugerencias de los pequeños. Aproveche la oportunidad para explicarles que, cuando ellos reciben regalos, quien se los obsequia también pone esfuerzo y cariño en la selección, aunque no siempre acierte. Esto les enseñará a apreciar el gesto del obsequio, aun cuando no todos los que reciba sean de su completo agrado.
Invítelos a hacer detalles hechos por ellos mismos para potenciar el placer de regalar y recibir. Si hay poco tiempo o destreza y la mayoría de los regalos son prefabricados, sugiérales hacer, al menos, una tarjeta personalizada para darle un toque especial a los obsequios de los familiares más significativos. Reconózcalos en público para que los demás puedan agradecer oportunamente.
Enséñeles a compartir. En temporada navideña, invítelos a desprenderse de los juguetes en buen estado que ya no usen para obsequiarlos a niños menos privilegiados. Más que ofrecerles un sermón melodramático y culposo sobre por qué deben valorar todo lo que tienen, introduzca simplemente el tema y déjelos hacer preguntas para que vayan interesándose espontáneamente en la idea de ayudar a otros niños.
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