Entrenar no necesariamente debe ser sinónimo de un aspecto desaliñado y sin gracia. He aquí algunos consejos para sentirse arreglada y limpia aún bajo condiciones extremas
Por Magaly RodríguezPara evitar que el cabello estorbe durante el entrenamiento, es necesario recogerlo bien con una cola bien alta. Si el calor y la humedad tienden a esponjarlo, puede hacerse con él una trenza bien atada para mantenerlo en su lugar. Un cintillo plástico o una banda de paño para el cabello son útiles para quienes llevan flequillo y necesitan mantener la frente despejada. Si el tipo de entrenamiento involucra acostarse en el suelo, conviene evitar el uso de pinzas, palitos chinos y otros accesorios protuberantes para no lastimarse. Los moños altos, fijados con ligas y ganchitos, son una mejor alternativa en estos casos.
Es fundamental entrenar sin maquillaje. Con el calor, los poros tienden a abrirse al sudar y pueden obstruirse luego con impurezas, sobre todo, cuando se hace ejercicio al aire libre. Por eso, es esencial lavarse la cara antes y después de ejercitarse, o al menos pasar sobre el rostro una toallita desmaquillante. Aún así, los expertos convienen en que no toda la coquetería está prohibida: la máscara de pestañas a prueba de agua, toques muy puntuales de corrector y un brillo hidratante para los labios están permitidos. En cualquier caso, es aconsejable llevar a mano, en todo momento, una toalla pequeña de uso exclusivo para la cara. Al enjugar la transpiración, los poros se mantendrán más limpios. Los expertos también recomiendan hidratarse constantemente, pues favorece a la salud y a la belleza de la piel.
La depilación es otro punto de rigor. Axilas y piernas deben rasurarse o depilarse preferiblemente el día antes de entrenar, para evitar que la piel se irrite doblemente con el sudor. Los olores desagradables se previenen con la aplicación de un desodorante diseñado para alta transpiración.
¿Qué vestir para entrenar? Si bien las preferencias varían según la edad y el tipo de actividad física que se practica, a muchas mujeres les resulta más práctico usar ropa ajustada. En algunos casos, el entallado se convierte en una medida básica de seguridad, pues en disciplinas como el spinning o el trabajo con máquinas, un atuendo excesivamente holgado puede ser causa de accidentes. Lo esencial es usar piezas frescas, flexibles, combinables y también bonitas: sentirse segura con lo que se lleva puede redundar en una mayor motivación al entrenar.
No olvide el uso de un sostén deportivo y ropa interior fresca. Si bien el algodón ha sido el tejido por excelencia en las prendas para ejercitarse, varias casas deportivas han desarrollado tejidos sintéticos que permiten una rápida evaporación de la transpiración y una mayor sensación de comodidad.
Cuidados posteriores
Los minerales transpirados con el sudor pueden opacar la melena y si, adicionalmente, el cabello es grasoso, es de esperar que se apelmace con facilidad. Lávelo con agua tibia y un champú suave de uso diario. También puede apelar al champú seco, pues permite absorber la grasa y la humedad entre un lavado y otro.
Para prolongar la sensación de frescura después del baño en el gimnasio, es válido aplicarse un splash de aromas frutales o florales. Estos rocíos dan a la piel una fragancia ligera y reconfortante.
Si las uñas amarillentas en los pies son un problema, probablemente haya que buscar el origen en el cuidado de los pies durante el ejercicio. Séquelos muy bien después del baño y aplique talcos antibacteriales, tanto en los pies como en los zapatos, antes y después de entrenar. Con ello, ayudará a evitar la proliferación de hongos y a prevenir el pie de atleta.
Aunque sienta un especial afecto por sus zapatos de correr — sí, aunque sean bonitos y cómodos — no olvide cambiarlos cada cierto tiempo. El desgaste puede traer como consecuencia pequeñas lesiones acumulativas que más adelante impactarán sobre su rendimiento.
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