Ahora que la navidad está a la vuelta de la esquina, he aquí algunos otros ingredientes que ayudan a potenciar generosamente el esplendor de la piel
Por Magaly RodríguezFresa: pese a su tamaño, la fresa es un potente exfoliante que ofrece importantes beneficios para las pieles grasosas y mixtas. Sus diminutos gránulos ayudan a barrer las células muertas, y su contenido de ácidos alfa-hidroxiácidos ofrece un efecto equilibrante, aclarante y suavizante. Frotar la pulpa de fresas frescas directamente sobre la dentadura contribuye a remover la placa dental y a blanquear las manchas acumuladas por el consumo de alimentos y bebidas que tiene colorante.
Sal y azúcar: son los ingredientes favoritos en las mascarillas corporales, siempre en alianza con frutas trituradas o aceites, pues su textura es ideal para suavizar la superficie de la piel. La sal marina, en particular, tiene más minerales que la sal de mesa y es la más recomendada para envolturas y otros tratamientos estéticos por sus propiedades antisépticas. Los esteticistas señalan que los granos que se empleen no deben ser tan duros ni afilados porque pueden maltratar la piel. Si de azúcar se trata, en algunos países hay quienes la utilizan como recurso depilatorio. No obstante, su uso como mero exfoliante es más seguro dentro del repertorio de la belleza casera que entre manos inexpertas.
Cambur: para hidratar un cutis castigado por climas fríos -o aires acondicionados inclementes- el puré de cambur es el remedio ideal, después de una exfoliación ligera. Mientras más madura la fruta, mejor. Se tritura, se esparce sobre el rostro por varios minutos y luego se enjuaga. El resultado es una piel significativamente más tersa, pues recupera humedad y nutrientes. Aplicado como acondicionador, el puré de cambur combate la resequedad del cuero cabelludo y deja el cabello brillante.
Tomate: este vegetal tiene propiedades purificantes sobre la piel y, adicionalmente, reduce el tamaño de los poros dilatados. Sus antioxidantes combaten el envejecimiento prematuro y contribuyen a desinfectar y curar rápidamente las espinillas. Hecho pasta, tiene atributos astringentes que favorecen el buen aspecto de las pieles grasas. Su jugo, mezclado con el del pepino y aplicado en compresas, ayuda a aliviar las pieles insoladas. Es el ingrediente ideal para equilibrar cutis propensos a pequeños brotes, enrojecimientos y opacidad, porque sus vitaminas tienden a “iluminar” la complexión del rostro.
Huevo: por su contenido de proteínas y grasas, el huevo es el recurso perfecto para revitalizar cabellos resecos y opacos. Basta con batir bien la yema de un huevo y aplicarla como una mascarilla capilar -que se deja reposar por 20 minutos- para que la melena recupere brillo y suavidad. Puede combinarse con unas gotas de aceite de oliva. La clara ligeramente batida es beneficiosa para las pieles con tendencia al acné: aporta un efecto temporal de balance sebáceo. Basta con aplicarla en el rostro, dejarla secar y enjuagarla con agua tibia.
Té: ninguna bebida se compara con el potencial revitalizante del té. Sus poderes antioxidantes y antiinflamatorios son ideales para recuperar una apariencia fresca en épocas de alto estrés. Su aplicación como tónico facial es muy conocida, pues los polifenoles presentes en el té verde ayudan a reducir la irritación de la piel y reducen la hinchazón del rostro. Adicionalmente, el té verde es beneficioso como enjuague bucal para combatir el mal aliento.
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