
Hace algunos días, después de haber visto en un cine del este de Caracas una película de alto vuelto en la cartelera actual (Quémese después de leerse, de los hermanos Joel y Ethan Coen, los mismos de No country for old man), quisimos prolongar la velada compartiendo con gente conocida y con un trago por delante. Fue así

Cristóbal Guerra












