Elia Kazan, el director de Un tranvía llamado deseo, necesitaba un actor capaz de transmitir a la vez seguridad y temor, emoción y pasión. A sus 27 años, Brando le fue como anillo al dedo. Aquel joven se subió a ese tren que más tarde lo llevaría a recorrer el mundo a través de las pantallas en blanco y negro. Así comenzó la destacada carrera artística de un actor mítico de Hollywood que, a 60 años después de aquel estreno, continúa cautivando a los amantes del buen cine
Por Patricia Pujol
Un Tranvía llamado deseo, considerada una de las obras más importantes de la literatura estadounidense, le brindó la oportunidad al dramaturgo Tennessee Williams de ganar el Premio Pulitzer, en la categoría de Teatro, en 1948. La historia narra diversas versiones de desencuentros, violencias, sueños y deseos en las que se mezclan la locura, la pasión y el miedo. Cuando Elia Kazan pensó llevarla al cine, no tardó en elegir a Marlon Brando para interpretar a Stanley Kowalski, un muchacho rudo, miembro de la clase inmigrante proletaria de la sociedad norteamericana de la época.
La historia se desarrolla a partir de la irrupción de su cuñada Blanche (Vivien Leigh), una mujer un tanto desequilibrada y presumida que llega a la ciudad para convivir con él y su esposa, Stella (Kim Hunter), en una casa muy pequeña en la que la intimidad no tiene lugar. La contemporaneidad de la película se encuentra en sus situaciones cotidianas, contadas con exquisito detalle y narradas, cinematográficamente, de manera verosímil.
Según contó el director Kazan hace algunos años, buscó a Brando para este personaje porque necesitaba un intérprete que transmitiera “ambivalencia” en su forma de actuar. Quería, además, un actor que generara, a la vez, seguridad y temor.
“Hablé con él y luego todo fue muy sencillo”, dijo Kazan sobre su encuentro con Marlon al rodar la película. “Estaba lleno de emoción y de pasión”, concluyó. Sus compañeros de actuación también lo recuerdan como un ser especial: “Había algo en sus ojos, en su emoción. Había algo en él. No podías dejar de mirarlo”, aseguró el actor Karl Malden, quien en Un tranvía llamado deseo representó el papel de Mitch, amigo de Stanley, por el cual se llevó un premio Oscar como mejor actor de reparto.
La actriz Kim Hunter, quien encarnó a Stella, su esposa, sostuvo: “era un ser humano extraordinario, con un gran sentido del humor. Bromeaba mucho. Fue uno de los hombres más dulces con los que he trabajado”.
Sin embargo, Malden reconoció que no todo fue color de rosa para Marlon. “Los diarios se ensañaron con él. Estuvo por mucho tiempo en las portadas. Salía más por su vida personal que por lo que hacía en teatro. Él odiaba eso”. En el ambiente también despertaba amores y rechazos: “Hubo muchos actores que por miedo no trabajaron con Brando”, explicó Malden.
Un largo camino
Interpretó a Paul, en El último tango en París, de Bernardo Bertolucci. Fue Vito Corleone, en la saga El Padrino, del director Francis Ford Coppola. Entre estos y muchos otros personajes reconocidos, Marlon Brando desarrolló una exitosa y extensa carrera cinematográfica. A ochenta y siete años de su nacimiento y a siete de su muerte, Brando sigue siendo una figura emblemática de la historia del séptimo arte por su destacada capacidad interpretativa.
Famoso por saber lidiar con su fama, Marlon Brando fue considerado un “hábil declarante” en las entrevistas con periodistas del mundo, y también fue conocido por rechazo a este género. Ganador de dos premios Oscar a mejor actor, a lo largo de su carrera, y de dos Globos de Oro, Brando se sintió comprometido con la proclama de igualdad de derechos y la no discriminación a la culturas indígenas en Estados Unidos.
Su convicción a favor de esta causa fue tal que manifestó su descontento en una de las ceremonias más comentadas y televisadas: no fue a buscar el Oscar que se le otorgara en 1972 por su actuación en El Padrino. En su lugar envió a una actriz estadounidense, descendiente de indígenas americanos, que se proclamó en contra del tratamiento que recibía su pueblo en las películas de Hollywood.
Nace un intérprete
Brando nació en Omaha, un 3 de abril de 1924, en Nebraska. Su padre fue productor y su madre actriz de teatro, talentos y motivaciones que Brando heredó y aprendió desde muy pequeño. Durante su juventud, se mudó a Nueva York, donde estudió interpretación, primero en la New School y después en el famoso Actor's Studio.
Se convirtió en actor de teatro a mediados de la década de 1940, y diez años después incursionó en el mundo del cine. Su primera aparición en un largometraje fue en Hombres, una historia sobre veteranos de guerra convertidos en minusválidos.
Fiel a su método de analizar los personajes minuciosamente para conseguir una interpretación verosímil, Brando pasó un mes en un hospital militar para preparar su papel. Esta forma de encarar sus roles influyó más tarde en actores renombrados como James Dean, Paul Newman y Robert De Niro. Rápidamente Brando se hizo conocido por sus papeles en películas como ¡Viva Zapata! y Julio César, entre otras. Su primer Oscar como mejor actor llegó en 1954, por su trabajo en La ley del silencio.
La vida de Brando
Si bien a el actor no le gustaba dar entrevistas, el periodista Lawrence Grobel logró escribir el libro Brando por sí mismo, que recoge las opiniones de la legendaria figura acerca de temas que van más allá de sus actuaciones: la política, los valores sociales, siempre desde una perspectiva que bordeaba su vida personal. Para lograrlo, Grobel convivió con el artista y su familia durante diez días, en el año 1978.
El libro nació en Tetiaroa, la isla tahitiana donde el actor desarrolló un estilo de vida solitario y reservado. El texto cobró relevancia porque era la primera vez en 25 años que Brando concedía una entrevista personal en profundidad.
Grobel recogió información y apreciaciones sobre el Brandon hombre, el esposo, el padre y el actor. También abordó su exilio autoimpuesto fuera de Estados Unidos: siempre luchó por el rescate de la memoria de los indígenas norteamericanos.
"Siento un gran rencor por el hecho de que cuando la gente te conoce piensa que está ante un actor que es una celebridad estúpida, en vez de una persona; alguien que tiene otro punto de vista o que le preocupan otras cosas", reflexiona Brando en el libro, por ejemplo.
El periodista además develó cómo eran las relaciones de Brando con figuras emblemáticas del séptimo arte, como Elia Kazan y Charles Chaplin. Sobre su vida personal se conoce que tuvo al menos nueve hijos y numerosas relaciones sentimentales, entre las que se destacaron los amores con las actrices latinoamericanas Rita Moreno y Movita Castaneda.
Con relación a temas políticos, el actor expresó su opinión de aspectos polémicos de la actuación de su país en el terreno geopolítico: “El interés que Estados Unidos puso a la hora de crear los derechos civiles era puramente económico. Surgió después de que el país se enfrentara al hecho de que tendría que ir al África negra y tratar con el hombre negro en acuerdos comerciales".
Sobre la situación de la comunidad indígena norteamericana, Brando sostuvo que el gobierno de su país los había privado sistemáticamente de libertad, vida y felicidad. “Ningún grupo humano ha suprimido a otro de forma tan contundente”, explicó.
Su experiencia y habilidad actoral lo destacaron entre muchos. Como era de esperarse, su carrera se convirtió en una maratón de películas: Brando participó en el rodaje de más de treinta largometrajes. La última fue Un golpe maestro, en 2001, aunque en 2003 prestó su voz para interpretar una vez más a Vito Corleone, en los diálogos adicionales incorporados en el video juego de El Padrino, lanzado al mercado en 2006. Un año más tarde, falleció con 80 años. La magia del cine lo mantiene con vida. El mito Brando aún sigue en pie.
Fuentes: www.imdb.com www.efe.com | www.marlonbrando.com http://cine5.es/historia-del-cine/entrevista-con-marlon-brando-en-1953
La extensa filmografía de un gran actor:
Un golpe maestro (2001)
Asalta como puedas (1998)
La isla del doctor Moreau (1996)
Don Juan De Marco (1995)
Cristóbal Colón: el descubrimiento (1992)
El novato (1989)
La fórmula (1980)
Apocalipsis Now (1979)
Superman (1978)
Missouri (1976)
El último tango en París (1972)
El Padrino (1972)
La noche del día siguiente (1968)
Sierra prohibida (1966)
La jauría humana (1966)
Morituri (1965)
Dos seductores (1964)
Su excelencia el embajador (1963)
Piel de serpiente (1959)
Sayonara (1957)
La casa de té de la luna de agosto (1956)
Ellos y ellas (1955)
La ley del silencio (1954)
Julio César (1953)
¡Viva Zapata! (1952)
Un tranvía llamado deseo (1951)
Hombres (1950)
Un tranvía que no para
Un tranvía llamado deseo (1951), dirigida por Elia Kazan, está basada íntegramente en la obra del dramaturgo estadounidense Tennessee Williams. Protagonizada por Vivien Leigh (Blanche DuBois), Marlon Brando (Stanley Kowalski) y Kim Hunter (Stella).
La película obtuvo 12 candidaturas a los Premios Oscar, entre ellas las de Mejor Película y Mejor Director. Ganó cuatro premios: Mejor Actriz (Vivien Leigh), Mejor Actor de Reparto (Karl Malden), Mejor Actriz de Reparto (Kim Hunter) y Mejor Dirección Artística en Blanco y Negro.
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