| Catherine Fulop, dividida entre dos países |
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| Redacción - Portada | |||
| Viernes, 08 de Mayo de 2009 14:26 | |||
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Por Pedro Camacho — Fotografía: Estudio Machado Cicala Morassut Llegué a su casa a la una y media de la tarde. Mientras esperaba que se terminase de arreglar, conocí a su familia en los portarretratos de su sala y los dotes artísticos de su hija menor, Tiziana, por un dibujo guindado en la pared detrás del sofá. A la mayor, Oriana, la conocí en una sesión de fotos con su madre para una revista argentina. Para entender lo que significan sus hijas para ella, basta con decir que la entrevista estuvo supeditada a la hora en la que ella debía ir a buscarlas al colegio. Todo venezolano que ha estado en Argentina sabe que cuando deja su acento al descubierto, suele provocar algún comentario ligado a Catherine Fulop. Yo lo descubrí al poco tiempo de venirme a vivir a Buenos Aires. Los taxistas la adoran, las mesoneras hablan de ella con cariño. Es la referencia venezolana en el sur del continente.Al hablar con ella es imposible no intrigarse por su acento, al mismo tiempo demasiado argentino para ser venezolano y demasiado venezolano como para ser argentino. Es una amalgama propia de quien le ha tocado dividirse entre dos países, entre dos culturas, aunque ambas latinoamericanas. En sus propias palabras: “Siento que las personas hoy día no somos de ningún lugar, somos de todos los lugares”. Más que una entrevista fue una conversación amigable que sólo dos venezolanos lejos de casa son capaces de entender a cabalidad.
-Aquí en Argentina es increíble como todos te conocen y te tratan como uno de ellos. ¿Siempre fue así?-Desde que llegué. Ya llevo 15 años aquí. Fue siempre un trato como de primera figura, porque Abigail y otras novelas se vieron con éxito. Sobre todo Abigail, que creo que fue la que me dio fama internacional. Siempre tuve tapas de revista, después se interesaron en mi vida privada cuando me case con el Ova (Osvaldo Sabatini) y con el nacimiento de mis hijas. Encima Ova es el hermano de Gabriela Sabatini, la tenista famosa de acá, entonces mis hijas eran como las futuras posibles tenistas argentinas. Además, ya venía de España con muchísima popularidad. Yo estoy muy agradecida con este país, porque creo que me adoptaron de una manera muy rápida. -¿Sientes que el público argentino te ha aceptado de una forma distinta al de Venezuela?-No, en mi país me aman. Yo lo siento cuando voy. Mi gente me ama y yo los amo. Creo que soy como un sentir popular. En ese momento, la telenovela y Abigail marcaron una época muy fuerte. Tengo una negación a dejar de ser venezolana, a dejar este sentir que tengo clavado con fuego en el alma. Todo esto me ha limitado en el tema actoral. Por ejemplo, en un clásico, con todos los demás hablando argentino y yo argentino/venezolano, no me van a llamar. Yo tendría que, en realidad, estudiar para hablar argentino. Pero ahí sí que se me pierde el acento por completo, porque además lo tendría que llevar a mi vida y es algo que no quiero. Es como dice Franco de Vita en su canción “Extranjero”, que se la compone al padre, y que dice: “toda tu vida como un extranjero”. Voy a mi país y para los venezolanos hablo argentino y para los argentinos hablo venezolano. -¿Y no sientes que algunos venezolanos te reprochan el hecho de que hables como si fueses una argentina?-Sí, a veces me dicen: “ay, pero hablas como una argentina”, y como que les da rabia. La verdad es que tengo 15 años ya viviendo en Argentina y es como inevitable. Yo me tengo que comunicar con los amiguitos de mis hijas. Imagínate que yo le diga a un niñito “¿cómo te llamas tú?” en vez de “¿cómo te llamás vos?”. El chamo pensará que le estoy hablando en otro idioma. Por lo tanto me he tenido que acostumbrar. Venezuela en menteA pesar de estar a más de cinco mil kilómetros de Caracas, Catherine no puede evitar cocinar arepas y cachapas por lo menos dos veces a la semana para su familia en Buenos Aires. “No tengo ni queso guayanés, ni queso de mano ni esas cosas, pero rallo mi quesito amarillo”, comenta en medio de risas. Ella misma no come mucho ya que su dieta le prohíbe comer harinas. Como buena venezolana, me dijo que estaría pendiente de avisarme cuando hiciera alguna “arepada” en el futuro, e incluso tuve la suerte de salir de su casa con un paquete de esos amarillos de harina bajo el brazo. ![]() -¿Qué es lo que más extrañas de Venezuela?-Creo que lo que uno más extraña son los afectos. Como somos seres de costumbre, te puedes habituar a todo. Por ejemplo, yo extraño poder irme a tomar un cafecito con mi mamá. O verla el domingo. O lamento no haber podido ir a los 15 años de mi sobrina. Eso es lo que más extraño, los momentos importantes de la familia. Es lo que más duele, lo más triste. Me pasaba con mi padre. A medida que pasaba el tiempo y lo veía, me decía yo misma: “está viejo mi papá”. O sea, como uno se acostumbra a verlo todos los días, nunca lo ve viejo, y de repente pasas un tiempo sin verlo y te pega mucho. Y bueno, después se enferma y vives toda una enfermedad a distancia y se hace más difícil aún estar lejos. Luego te dicen tus afectos: “papá se está muriendo, te tienes que venir. Apúrate”. En el momento que pasó esto, yo era cabeza de una compañía de teatro y estábamos en temporada de verano, pero me tuve que ir y, por suerte, llegué antes de que muriera y pudimos hablar y vernos. Y despedirnos. Eso es demasiado duro. Por suerte soy artista y todas mis vivencias me sirven para plasmarlas después en personajes y en situaciones. Además, son cosas que nos tocan vivir a todos. Es la ley de la vida. -¿Cómo haces para inculcarle a tus hijas el hecho de que tienen algo de venezolano en su sangre? ¿Han viajado a Venezuela?-Por supuesto. Aman mi país. No se imaginan una navidad si no es en Venezuela. Trato de ir por lo menos dos veces al año, pero a veces no me sale por cosas de trabajo. En navidad yo estoy ahí, pasándola con toda mi familia. Acá en Argentina somos una familia muy chiquita. Somos mi cuñada Gabriela, mi suegro, mi marido, mis hijas y yo. En Venezuela somos como 17 nietos, 7 hijos, más los novios y los amigos. Entonces mis hijas se enloquecen en Venezuela por el ambiente familiar. El 31 (de diciembre) es súper divertido con los fuegos artificiales. Acá nadie explota fuegos artificiales. Es decir, se hacen lindos shows de fuegos artificiales, pero en mi casa en Venezuela, como hay tanta gente y tanto sobrino, entre todos traen fuegos artificiales. Entonces mis hijas se divierten muchísimo. Para ser bella, hay que ver estrellasAdemás de privarse de harinas, Catherine, en su dieta, tiene limitado el alcohol y el consumo de sales. Cuenta lo que significó este cambio para ella con una recreación de una conversación con su doctor: Catherine: “Oye, vale, ¿pero el vinito? ¡Eso es vida!” Doctor: “¿Vida? Vida es cuidarse”. Justo después de contar esto, Catherine se ríe y dice: “Bueno, también me descuido un poquito. No puedes perderte un buen vino”. Este cuidado por su cuerpo ha generado que sea conocida como una especie de “gurú” del cuidado corporal. A sus 44 años, considera que está en el mejor estado físico de su vida. Catherine 100% Vida Sana es uno de los programas de ejercicios más vistos en Latinoamérica. ![]() -Imagino que te deben detener en todos lados para hacerte preguntas acerca de dietas y métodos para verte bien.-Constantemente. Todo el mundo en la calle me pregunta: “¿Qué cremas usas? ¿Qué tratamientos te haces? ¿Por qué tienes la piel así? ¿Cómo no tienes arrugas? ¿Por qué te ves con tanta energía?”. Yo creo que eso es algo en mí que se desarrolló un montón. Originalmente empecé con el yoga y cuidando mi alimentación, y luego me apasioné. Hoy día incluso tengo una columna quincenal que se llama Buena Vida en uno de los principales diarios argentinos. Por lo general, me intereso mucho en lo que es la prevención. Creo que la medicina moderna tiene que ser de prevención. Entonces prevenir es hacer actividad física y llevar una buena alimentación. Ahora, todo esto implica que siempre debo estar investigando. Actualmente estoy de lleno con la medicina orthomolecular, que significa ordenamiento de las moléculas y trabaja sobre las células. También, de un tiempo para acá me hago quelaciones, que reducen el contenido de plomo en el cuerpo. Es una medicina antienvejecimiento. A mí me interesan todas esas cosas modernas de la medicina. -¿Cómo haces para lidiar con los aspectos negativos de la vida pública?-La verdad es que ser una figura pública es un tema que yo manejo con mucha naturalidad en mi vida. Yo me mentalizo, no es que me encierro. En realidad, lo que lamento es no poder estar más en el mundo real por mi condición de famosa, porque me pierdo un montón de cosas que a mí me sirven. Cuando de joven comencé la carrera de actriz, yo tenía todo a mi alcance, todo vivido. Tenía todos los personajes en mi cabeza, porque los vivía día a día. Yo sabía cómo actuaba la bohemia, la más mala del colegio, la sifrina… Tenía la observación. Ahora me lo pierdo un poco. Trato de que eso no me pase. Yo sigo haciendo mi mercado y mis diligencias. Si la gente se me acerca, charlo con ellos y les doy autógrafos. Aunque con todo esto de la globalización y los celulares con cámaras, ya no te piden autógrafos sino que todo es foto, foto y foto. Es hasta más rápido. Claro, eso también tiene sus desventajas, ya que la gente te quiere fotografiar sin importar el estado en que estés. -¿A veces sientes que esta figura que has forjado como consejera de belleza te ha limitado en tu carrera actoral? Es decir, ¿crees que ha suscitado que no te tomen muy en serio a la hora de ofrecerte un papel?-Yo siento que eso es un problema acá en Latinoamérica. Veo mujeres como Angelina Jolie, que estuvo bárbara en El Sustituto y es una mujer que después la ves haciéndose tratamientos de belleza y queda divina. Acá, si haces gimnasia o si te cuidas o si haces la medicina orthomolecular, no puedes ser intelectual. Creo que eso es un concepto errado de lo que podemos ser los artistas. Yo lucho contra eso. Yo quiero verme bella, quiero que la gente me vea bella y que después me pueda mostrar en un papel destruida y gorda o calva. Eso es lo lindo. Y soy capaz de hacerlo también. El encuentro con Catherine concluyó en la cocina de su casa, mientras veíamos en televisión un programa de farándula argentina. Luego comimos. Yo almorcé un granjero. Ella, una ensalada. Sin sal. Mi taxi llegó en el momento preciso en el que ella debía salir a buscar a las niñas. De su casa me lleve una idea muy distinta a la que tenía antes de conocerla. De que detrás de cada portada de revista, estaba la madre preparando arepas para la familia. De que detrás de la conductora del programa de ejercicios, hay también una actriz con deseos de superarse. De que no importa lo bien que te vaya en el exterior, es difícil olvidar de dónde vienes.
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| Agenda del mes |
Una de las mujeres más simpatáticas, elegantes y talentosas que ha dado este país !!!!