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Gran Teatro del Liceu de Barcelona celebró su reapertura PDF Imprimir E-mail
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Redacción - Casos y Rostros
Miércoles, 03 de Febrero de 2010 03:02

El Palau de la Música, uno de los máximos exponentes del modernismo catalán, presentó el concierto de Cecilia Bartoli con el estreno de su último CD, Sacrificium

Por Milvia Piazza - Fotos: Antoni Bofill

Para que los teatros y las multinacionales de discos apuesten hoy en día por la música clásica y lírica, hace falta la presencia de cantantes y directores mediáticos que llenen las salas. Mucho ha cambiado la opera en la última década; ahora las “vedettes” son los directores de escena o “regisseur” quienes, con su revolucionaria y trasgresora manera de cambiar las puestas del melodrama, han logrado acaparar la atención de la gran mayoría de los melómanos y de los grandes teatros, sobre todo en Europa.

En Barcelona, España, existe uno de los más prestigiosos teatros de ópera y ballet del mundo: el Gran Teatre del Liceu, creado en 1847 en La Rambla de Barcelona. Actualmente es de titularidad pública, administrado por la Fundación del Gran Teatre del Liceu.

El 31 de enero de 1994, su estructura sufrió un incendio que destruyó la sala y el escenario, suceso que causó un extraordinario impacto emocional en la sociedad catalana. Con una apariencia fiel a la anterior, pero dotado de una infraestructura técnica muy avanzada, reabrió sus puertas el 7 de octubre de 1999 con la puesta en escena de la ópera Turandot de Puccini.

El 4 de octubre de 2009, para celebrar los 10 años de dicha reapertura, el Palau Robert, sede de la oficina de turismo de Cataluña, presentó la exposición Liceu, Opera, Barcelona, la cual ofrece al visitante un sucinto recorrido informativo y muestra la historia del teatro con videos de los eventos más relevantes. En la cinta se hace énfasis en la última década, periodo que se inició bajo el lema Un Liceo para Todos.

Para culminar las celebraciones, el pasado diciembre la directiva del teatro escogió la opera Il Trovatore, una de las más populares del compositor más importante de Italia, Giuseppe Verdi, con un elenco de figuras de primer orden: la soprano Fiorenza Cedolins, la mezzo soprano Luciana D?intino, el tenor Marco Berti, el barítono Vittorio Vitelli y la dirección de escena de Gilbert Deflo, todos bajo la dirección musical de Marco Armiliato.

Il Trovatore, basada en la obra El Trovador de Antonio García Gutierrez y libreto de Salvatore Cammarano, se estrenó en el Teatro Apollo de Roma en 1853. A partir de ese momento fue un éxito rotundo y entró a formar parte de la “trilogía popular verdiana”, junto a Rigoletto y La Traviata. Es una historia de amor y venganza situada en el norte de España en el siglo XV. Musicalmente es una de la operas más comprometidas, difíciles y arrebatadoras de Verdi.

En el reestreno del Liceu, las estrellas que brillaron sobre el escenario fueron las intérpretes femeninas Fiorenza Cedolins y Luciana D`Intino, ambas nacidas en la región italiana del Friuli, quienes demostraron una calidad e interpretación vocal extraordinarias.

Fiorenza Cedolins inició su carrera como mezzo-soprano y debutó como Santuzza en Cavalleria Rusticana. Fue a los 20 años que pudo entrar al conservatorio y, debido a su proveniencia humilde, tuvo que aceptar cualquier rol aunque no fuese destinado a su cuerda.

Para ella todo fue cuesta arriba hasta su debut en La Scala de Milano, donde llegó años más tarde gracias al director Daniele Gatti, quien la había dirigido en Bologna. La Scala la adoró en Madame Butterfly de Puccini y, en esa ocasión, su Pinkerton fue el tenor venezolano Aquiles Machado. Ha sido reconocida por los más prestigiosos críticos del mundo como una de las voces más sólidas en toda su extensión (graves, centros y agudos). Además, es radiante en el “sostenuto del fiato” (es decir, sostiene la nota hasta el final sin dificultad y siempre entonada).

Luciana D`Intino debutó con Il Trovatore a los 23 años. Se declara amante de toda la ópera verdiana y defiende los concursos porque tienen un valor: ayudan a distinguir a aquellos cantantes que tienen talento. La D?Intino posee un color de voz de inconfundibles claros oscuros y una técnica precisa.

El rol de Azucena, la gitana, es el que lleva el peso de la trama en esta ópera. Es una de las obras vocalmente más bellas y difíciles, pues las arias, la “cabaletta” de la soprano, los dúos y tríos son de una gran exigencia técnica, sin dejar de mencionar el momento álgido en el final del tercer acto con el aria “di quella pira”, momento crucial para el tenor y el más representativo de toda la ópera.

Palau de la Música y el fenómeno Bartoli

Otro teatro de relevante importancia, no sólo por sus prestigiosos conciertos sino por su famosa arquitectura, es el Palau de la Música Catalana, construido entre 1905 y 1908 por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner, uno de los máximos exponentes del modernismo catalán junto a Antoni Gaudi. Además, es Patrimonio Artístico de la Humanidad desde 1997.

También en diciembre, la diva del belcanto Cecilia Bartoli presentó su último disco con un concierto extraordinario lleno de virtuosismo. Se trata de Sacrificium, un trabajo dedicado por entero a la música napolitana de la primera mitad del siglo XVIII y escrita para las privilegiadas cualidades vocales de los “castrati” (castrados). Este trabajo discográfico se inspira en el repertorio más brillante y virtuosista que jamás se haya escrito para la voz humana. Caldara, Porpora, Vinci, Leo y Broschi son algunos de los compositores de esa época que se dedicaban a escribir para las voces de artistas como Farinelli, Caffarelli, Salimbeni, Apiani o Porporino, cinco de los castrati más célebres de la historia.

Durante más de dos décadas, Cecilia Bartoli ha sido indudablemente la mezzo soprano más destacada y famosa en este tipo de repertorio barroco, donde ella es la reina absoluta. Nacida en Roma y con la enseñanza de sus padres, ambos cantantes, su madre -Silvana Bazzoni- se ocupó de introducirla en la técnica vocal y su padre -Angelo Bartoli-, en la interpretación.

Cecilia Bartoli merece el apelativo de diva en estos tiempos convulsos, donde la tecnología marca la pauta y el cine ha alcanzado la tercera dimensión. Ella se mantiene siempre a la vanguardia con sus trabajos discográficos y, gracias a sus propias investigaciones, ha grabado temas inéditos de compositores como Vivaldi, Salieri y los compositores napolitanos del siglo XVIII. Esta excepcional cantante se ha dado el lujo de vender más de cinco millones de discos, algo sólo comparable con los cantantes de música rock-pop. Se ha convertido en una estrella planetaria sin dejarse corromper. No cede ni un minuto de su intimidad a los “paparazzi” y, aunque pudiera pensarse que es engreída y vanidosa, es todo lo contrario: tiene una simpatía que contagia, es bailaora de flamenco aficionada, excelsa cocinera e italiana cosmopolita. Sin embargo, la verdadera razón del “fenómeno Bartoli” reside en la personalidad creativa de la mezzo romana y en el misterio de su capacidad comunicadora. Durante el concierto en el Palau de la Música se pudo apreciar la complejidad de sus matices, de su timbre, las coloraturas interminables, la maravilla de los “legati”; todos unidos a una gran sonrisa que iluminaba la sala. Para ella es tan fácil cantar como para cualquier mortal lo es saludar por la mañana cuando se levanta. Ella es hoy por hoy el mejor ejemplo de una diva de nuestros días: posee un carisma especial, una gran personalidad, sabe manejarse en medio de los “fans” con gran habilidad, es extremadamente comunicativa, culta y, sobre todo, sabe interpretar a la perfección el gusto del público, que al final es el que te coloca o te baja del pedestal.

Este disco compacto, que cuenta además con diferente material explicativo sobre la historia y vida de los castrados, supone un ejercicio para el lucimiento de su protagonista absoluta: Cecilia Bartoli. Además, permite que la orquesta Il Giardino Armonico, bajo la dirección de Giovanni Antonini, muestre su experiencia ante este tipo de partitura. Sacrificium es un trabajo serio y respetuoso con un estilo musical que dominó durante el período barroco.

Hace un año, Sala de Espera sacó en su portada al tenor peruano Juan Diego Florez con motivo de su visita a Venezuela, donde participó en un inolvidable concierto denominado El Gran Encuentro junto la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar y la dirección de Gustavo Dudamel. Quién sabe si alguna de estas estrellas del belcanto sea la próxima en participar en El Gran Encuentro II.

Revive la experiencia del impreso online!

 

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Comentarios (1)
1 Viernes, 26 de Febrero de 2010 08:21
jacabel
El artículo descrito por la pluma de la periodista Milvia Piazza,lleva de la mano al lector por los caminos de la música,brindando información detallada y actualizada de los interprentes del belcanto,y el diario acontecer de sus presentaciones artísticas.Asi como tambien acercando a la historia del Teatro del Liceu en Barcelona,templo del arte.
Gracias!! por la interesante y didáctica información!!

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