| Oscar, el premio injusto |
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| Redacción - Casos y Rostros | |||
| Miércoles, 03 de Febrero de 2010 03:02 | |||
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Si hay algo que caracteriza a los famosos Premios de la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood, por encima de su prestigio, es el tradicional sabor amargo que suele dejar su entrega por sus numerosas e injustificables omisionesPor Carlos “Caque” Armas Los cinéfilos lo aman y odian por igual. Para unos, es el pináculo del éxito cinematográfico. Para otros, una versión del Premio Ronda hecha con mucho dinero, o sea, un desdeñable show televisivo que responde más a intereses comerciales que a méritos artísticos. Y es que, honestamente, el Oscar es el último placer culposo del cinéfilo. Para bien o mal, una referencia a la hora de elegir qué ver entre los millones de títulos que se estrenan cada año. Poner en tela de juicio su prestigio no es una discusión nueva, y como errar es de humanos, de seguro se seguirá haciendo en años venideros. El Oscar ha premiado y seguirá premiando a las producciones taquilleras por encima de las mejores; a los actores de moda o a punto de morir por encima de quienes se dejan la piel en sus personajes; premiará a una que otra minoría marginada históricamente y a algún otro artista sacado con pinzas del olvido con argumentos tan flojos como: “Ha sido nominado 70 veces y nunca ha ganado”. Es contigo, Scorsese. 2010 promete tener estos malos hábitos y probablemente invente algunos nuevos. Revisemos los casos principales y repasemos algo de historia. Oscar a la Mejor (más taquillera) película del añoAvatar ya ganó el premio Globo de Oro como Mejor película y está a pocos millones de hundir al Titanic y convertirse en la cinta más taquillera de la historia. El toque dorado de James Cameron, realizador de ambas películas, no se pone en duda. La cinta fue más que entretenida, sí, ¿pero la mejor del año? Sólo si nunca viste Pocahontas o Danza con lobos. No sería la primera vez que pasa algo así. En 2006, la cinta de Martin Scorsese, The Departed, estuvo entre las 10 películas más taquilleras del año gracias a su elenco de superestrellas y le arrebató el Oscar a obras de mayor mérito artístico como Babel, muy a pesar de ser un remake del filme coreano Infernal Affairs. Casos similares ocurrieron con Gladiador y el mismísimo Titanic. Oscar a la Minoría marginada históricamenteKatherine Bigelow puede convertirse este año en la primera mujer en la historia del premio en ganar un Oscar como directora por su alabada cinta de guerra The Hurt Locker. Además, compite con su ex esposo James Cameron, lo que aporta un tinte tele novelesco a la contienda que puede atraer a más espectadores del show. Algo similar ocurrió en la entrega de los premios de 2001, cuando Halle Berry se convirtió en la primera negrita en ganar un Oscar como Mejor actriz principal, justo en la misma edición en que el premio al mejor actor fue a dar a manos de su colega negro, Denzel Washington. ¿Coincidencia? Ni de broma. Ni hablar del famoso “año gay” de la academia, donde Transamerica, Capote y Brokeback Mountain encabezaron las nominaciones y galardones de la noche.
El Oscar de la muerteBautizado así por la actriz Marlene Dietrich (quien se fue lisa, pues nunca fue premiada), al decir que “te lo dan cuando tienes un pie en la tumba”. El año pasado se lo llevó el genial compositor Ennio Morricone; este año, se lo darán al fructífero cineasta de películas “balurdas” Roger Corman, quien tiene una de las filmografías más extensas hecha por cineasta alguno al haber producido 388 películas y haber dirigido otras 56. Con este premio también “mataron” a otros grandes como Andrej Wajda, Ray Harryhausen, Kirk Douglas, Michelangelo Antonioni, Charles Chaplin, Akira Kurosawa, Hitchcock, Welles y Fellini. Oscar al Mejor artista olvidadoDespués de cuatro nominaciones previas, éste puede ser el año del siempre excelente Jeff Bridges por su filme, Bright Star. Aún no he visto la película como para opinar sobre si se lo merece o no, pero poco importa. En todo caso, la Academia estaría premiando una larga deuda con uno de los mejores actores vivos. Las mismas condiciones aplicaron para Al Pacino, quien había sido nominado en ocho ocasiones previas antes de ganar y, más recientemente, con Martin Scorsese, quien fue premiado por una de las películas más flojas de su filmografía después de haberse ido con las manos vacías en ocho ceremonias. Esta última tendencia se siente como una manera reciente de expiar los incontables pecados que la Academia ha cometido con algunas de las obras y autores más importantes de la historia del cine, pero no se puede tapar el sol con un dedo. Fritz Lang, el director de clásicos como Metropolis y M, nunca ganó. Tampoco lo hizo Krzysztof Kieslowsky, Andrei Tarkovsky, Stanley Kubrick, Vittorio de Sica, François Truffaut o Luis Buñuel. Ni hablar de los géneros malditos, a los que la Academia suele pasar por alto como el terror, la ciencia ficción o la fantasía. El tercer y último capítulo de la trilogía de El Señor de los Anillos ha sido la única cinta fantástica en llevarse el premio, amén de haber sido por su recaudación en taquilla. Con las manos vacías se han ido 2001 Odisea del Espacio, La Naranja Mecánica, Alien, Blade Runner, Psicosis y El Exorcista. En conclusión, ver la entrega del Oscar y no salir botando espuma por la boca de la rabia es casi tan difícil como hacer los trámites de Cadivi sin pasar una rabieta. Mi consejo: No tomarse la entrega muy en serio. Las buenas películas y los verdaderos artistas no necesitan de un Oscar para demostrar que lo son, pero qué bien se siente verlos ganar cuando, en contadas excepciones, ocurre. Revive la experiencia del impreso online!
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