| Maracaibo rebosa sabor |
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| Redacción - Especial Gastronómico | |||
| Domingo, 18 de Octubre de 2009 06:03 | |||
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Texto y Fotos: Vanessa Rolfini “Cocíname así /que quiero comer/ yo sé que puedes hacerlo mujer / no hay dieta pa? mi / qué puedo yo hacer / si sólo lo que me gusta es comer”. No hay duda de que un maracucho escribió esta canción y que sólo la banda Guaco puede interpretarla con la sabrosura y picardía exacta, porque después de escucharla provoca salir corriendo a saciar el hambre. Eso es Maracaibo y su gastronomía, una copia al carbón de su idiosincrasia: brillante, colorida, bullera, sorpresiva, excesiva, generosa, diferente y muy sabrosa. Podría hacerse otra selección el doble de extensa y aún quedarían lugares importantes sin mencionar, porque es una ciudad donde se come bien, desde lo más sofisticado hasta los carritos de comida callejera. El maracucho le dedica gran parte de su tiempo y energía al tema. Una ciudad cercana a los principales centros de producción de ganado vacuno para carne y leche, con una extensa producción de vegetales y hortalizas, cerca del mar y los andes, con puertos ricos en comercio, una zona petrolera por excelencia y con una de las fronteras más activas del país, hace de sus platillos manjares imposibles de negarse a probar. Desayuno “livianito”Edwar´s es uno de los lugares más famosos en la ciudad por la calidad de sus pasteles y mandocas. El lugar es austero, ordenado y relativamente limpio. Ubicado en una esquina, tiene mesas en sus dos frentes y una barra en ele, que se la pasa llena de gente. Anímese por un pastelito relleno de papa y queso, crujiente y dorado por fuera; al morderlo, la masa suave y su relleno gustoso y generoso le provocarán un estado especial de placer. El sabor de la papa junto al queso es suave, firme y perfecto para esa hora de la mañana. También preparan de otros rellenos como carne molida, jamón y queso. Otra de las especialidades de la casa son las mandocas, hechas a base de puré de plátano, harina de maíz, papelón y queso blanco rallado, mezclados en una masa que va al caldero en forma de lágrima. Son crujientes, dulzonas y las acompañan con queso “cebú” -que no es más que un queso blanco fresco que los maracuchos llaman por la marca-, aunque también tienen semiduro y madurado. Otras de las opciones que ofrecen son empanadas y tequeños, todos muy ricos y en dimensiones generosas. Las bebidas son limitadas: jugos pasteurizados, refrescos y café. Al momento de pagar, le parecerá increíble haber desayunado tan rico y a tan buen precio. Dirección: Av. Universidad con calle 9-B. Telf: (0424) 6781201. Todos los días de 7 am a 11 am y de 3 pm a 6:30 pm. Yoyos y tumbarranchosSinónimo de los excesos culinarios maracuchos, los yoyos y tumbarranchos son la especialidad de las Tostadas La Cotorrera. Un local ubicado en plena avenida El Milagro, donde se come en plena calle o se pide para llevar. Se la pasa lleno de gente todo el tiempo, en especial los fines de semana. Los yoyos consisten en un trozo de plátano frito que es rebosado, luego lo fríen otra vez y seguidamente lo rellenan de carne, pollo, jamón y queso. Finalmente es coronado con mayonesa y salsa de tomate. Tal como comentó la chef Ivette Franchi, “maracucho que se precie no se come un yoyo sin relleno”. Una de las especialidades de la casa son los de pernil que además coronan con queso fresco, toda una oda al colesterol. Si no se siente tan valiente, puede ordenar uno para probar y compartirlo entre varios. Por su parte, los tumbarranchos consisten en arepas rellenas con queso, vegetales y mortadela, posteriormente rebosadas y fritas. Muy sabrosas, pero grasosas para quienes no están acostumbrados. Son muy populares, las venden en muchos lugares en la ciudad, pero las de la Cotorrera cuentan con mayor fama. “La gente viene de todas partes y se comen hasta dos. Los domingos hacemos mondongo, pero hay que venir temprano porque se acaba rápido”, afirma Jorge Mereno, encargado de atender el negocio familiar que lleva allí alrededor de 30 años. Dirección: Av. El Milagro, a la altura del Club Náutico. De martes a domingo, de 7 am a 12 m. Refrescante cepillaoNada más refrescante para combatir el inclemente calor del Zulia que un cepillao, un granizado mezclado con frutas que es la delicia de cualquiera. El Popular Jesús Ríos los empezó a vender hacer 79 años y el éxito no ha mermado desde entonces. Alrededor de 25 sabores donde destacan parchita, zapote, almendrón, tamarindo, limón, naranja, mamón, níspero, melón, fresa y durazno. Oswaldo Ríos, hijo del popular Jesús, se encarga de administrar el negocio. “Usamos frutos de primera, trabajamos con pura pulpa de fruta y es la razón del buen sabor. Hacemos las cosas de manera artesanal como las hacía mi papá. Machacamos la fruta, no la licuamos y luego lo rematamos con paleta”. Dirección: Veritas, cerca del Hospital de Niños. Todos los días de 7 am a 7 pm. Tratorías marabinasLa Pizzería Napolitana lleva 56 años funcionando en el mismo lugar de decoración simple, con un aviso luminoso con el tricolor italiano que da pistas de lo que se sirve en su interior. Al entrar se topará con una larga barra y los hornos de pizza a la leña; luego, un gran salón, con muchas mesas sin adornos y con la pared posterior llena de platos de naranja, donde personalidades han dejado allí alguna dedicatoria o autógrafo. Las porciones son generosas, los precios más que justos y la sazón sabrosa, la típica de la nonna pero con el indiscutible toque condimentado maracucho. El lugar es famoso por sus pizzas, el pasticho, la salsa Boloña y la milanesa. Otra trattoria, pero un poco más sofisticada, es la Sicilia. Sin mayores explicaciones, el nombre señala el acento de la comida italiana del lugar. Actualmente, se encuentra frente a sus fogones el chef Juan Carlos Gómez, bajo el ojo de la familia Baglieri, quien 25 años antes montó una pizzería al aire libre que fue mutando hasta convertirse en el restaurant y sala de eventos de la actualidad. Las especialidades de la casa son salchicha di pietro (con el toque anisado siciliano), brusquetas y mariscos, que se han sumado a la propuesta dada la formación y gusto del chef, quien recomienda las pastas, los raviolis hechos en casa y un pescado al horno con ruedas de salchicha siciliana que hacen las veces de escamas. Dirección: Pizzería Napolitana. Av. 5 de julio con Bella Vista. Restaurant Sicilia. Calle 67 Cecilio Acosta, No. 15-126, Centro Comercial Sicilia, frente a la facultad de Ingeniería. Con vista al lagoAl restaurant El Rauschi toda la ciudad lo conoce como “los árabes del puente” y no es para menos. Lo mejor que tiene este lugar es su ubicación: al llegar, una gran terraza techada y fresca le ofrecerá una de las mejores vistas del Puente Rafael Urdaneta. A tan magnífico hecho lo complementa una comida bien hecha, sabrosa, abundante y a excelente precio. Puede ordenar con toda confianza tabule, shawarma, kibbe, falafe, cremas de garbanzos, berenjena o de yogurt, porque quedará satisfecho. Allí podría haber una venta de perros calientes o una arepera e igual formaría parte de esta guía, porque la vista bien lo vale. Nipón en tierra calienteBanzai Sushi es un rinconcito acogedor de comida japonesa, celosamente cuidado por su dueño, el señor Kunio Tanabe, quien lleva más de medio siglo en el país. Cuando el visitante llega, se encuentra con una gran barra, donde dos cocineros preparan sushi al momento. Luego una sala relativamente amplia y, al fondo, varios apartados separados por paneles de papel de arroz, donde hay que sentarse a ras de piso. El sushi está bien hecho, sin sorpresas ni grandes pretensiones. Si pide sashimi, el pescado estará fresco y bien cortado. En caso de que se anime por un teriyaki, saldrá más que conforme. Un lugar para comer de manera relajada, sentirse bien atendido, pasar una velada tranquila y recibir lo que espera, a una relación precio-valor más que justa. Dirección: Av. 11 con calle 67A, No. 11-42, Sector Tierra Negra. Rumba loungeAunque es más un lugar para ver y dejarse ver, Musa ofrece una carta para los rumberos compuesta por ceviches, tiraditos, tequeños con varios tipos de rellenos y mariscos en un ambiente espectacular. Lo primero que encuentra el visitante son columpios, donde se hace irresistible no llevar una buena conversación. En su interior, lámparas en forma de cubos con explosión de colores le dan un toque inusual a un interior ligeramente oscuro con árboles, en medio de aquel ambiente alucinante. En la parte posterior, un loft con muebles de diseño, una tarima y la barra, junto a un ambiente musical con lo más reciente en mezclas y dj´s. Así que puede tener dos motivos para visitar Musa: comer algo ligero y sabroso, preferiblemente antes de las 10 de noche -que es cuando comienza la rumba- o entregarse al baile y la diversión hasta que salga el sol. Dirección: Calle 77 (5 de julio), entre avenidas 3C y 3D, al lado del restaurant japonés Kokai. Ambos comparten el estacionamiento. Hoteles donde se come bienSúcula es la novedad que ofrece el Hotel Kristoff, un café bistró que tiene la particularidad de funcionar todos los días, las 24 horas. Así que para ir sólo basta con tener hambre y disfrutar desde desayunos muy completos, pasando por preparaciones a la plancha, pastas, ensaladas, sándwiches, pescados y mariscos preparados como ceviches, al horno o al grill, como lo desee el comensal. Stefan Roos, chef ejecutivo, explica que se dieron cuenta de que había una gran necesidad en la ciudad de un lugar que estuviese disponible todo el tiempo, con las comodidades que un hotel brinda como estacionamiento, limpieza, orden y buena atención. “Nuestra filosofía es bueno, bello y mucho, porque los maracuchos comen en cantidades generosas”. El lugar está recién inaugurado, con una decoración muy agradable y precios considerablemente justos. Por otra parte, el chef ejecutivo Kike Barboza, famoso por su conducción de programas de televisión, está al frente del Restaurant La Péntola en el Hotel Maruma. “Queremos llamar al mercado local, hacerlo más cercano y acabar con la idea de un lugar cinco estrellas inalcanzable”, apunta el chef. “Le di un vuelco sustancial al restaurant. Reestructuré su menú, incluí platillos de mejor calidad y acentué más sus propuestas de comida italiana contemporánea”, afirma Barboza, quien recomienda las pastas caseras, las bruquetas, carpaccios, las carnes y aves preparadas con ingredientes frescos y de calidad. El lugar es agradable, aunque próximamente será objeto de remodelación, una opción que vale la pena considerar. Súcula: Hotel Kristoff. Av. 8 c/calle 68. No. 68-48. Sector Santa Rita. Abierto 24 horas, todos los días. La Pentola: Hotel Maruma. De lunes a sábado de 12m a 3pm y de 7pm a 12am. Los sábados de 7 pm a 12 am. Los dulces d AliciaConservas de maní, de coco de varios tipos y de distinta madurez. Dulce de leche, de icaco, de limonzón en almíbar y el calabazate, tortas frescas de almendras, chocolate, tres leches y, en muchos casos, con cubiertas rebosantes de golosinas. Dulcería tradicional zuliana y la no tanto, juntas en los mismos mostradores y al alcance de los golosos a quienes Doña Alicia complace día a día con sus preparaciones tan especiales. La sede principal está ubicada en el sector Grano de Oro, un lugar iluminado, limpio, con amplios mostradores donde es casi imposible decidirse. Otras sedes están repartidas en distintos lugares de la ciudad, pero los lugareños prefieren visitar la principal. Sabor de tradiciónLa comida del Zulia de siempre, esos platos ajenos a los excesos que forman parte de una cultura gastronómica, que sobreviven gracias a las abuelas o cocineros expertos. En el restaurant El Zaguán disfrutará de torta de plátano, lomo negro, chivo en coco, revuelto de pollo, bollos pelones y mojito en coco, preparados con el esmero y la sazón de la señora Ana Ortiz, nativa de barrio El Empedrao, quien reproduce quince platos típicos extraídos de un recetario de más de 120 años, perteneciente a su familia. El lugar es una hermosa casa totalmente remodelada cerca de la Básilica de la Chinita, detrás del Teatro Baralt. Dirección: Av.6 Colón con calle 94 Carabobo. Infinitas gracias. A la chef Ivette Franci, quien me apoyó con su conocimiento y criterio en la conformación de esta ruta, al igual que su socia en Enhorabuena, Johana Linares. Muchas gracias también a Adalberto Pérez, Loly Añez y Stefan Roos. Para ver la nota original hacer click aquí
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